Un símbolo de elegancia y significado eterno. Esta pulsera, elaborada en plata .925 con perlas cultivadas de río, mide 19 cm de largo y 8 mm de ancho aproximadamente. En el centro, un eslabón con la figura del infinito, finamente elaborado al vaciado, simboliza continuidad y conexión. Su broche en T facilita su uso y aporta un acabado clásico y refinado. Ideal para combinar con otras piezas o para lucir sola como un accesorio distintivo y atemporal.







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